En el sector marítimo, las amenazas son variadas, constantes y globales. Una de las más notorias que amenaza la seguridad marítimo-portuaria es la piratería en la costa de Somalia, afectando a buques en la ruta Asia-Europa. A esto se suma la acción de los rebeldes hutíes de Yemen en el Mar Rojo, quienes han atacado buques como el “Rubymar”, que se hundió transportando fertilizantes tóxicos. Esto provocó problemas de contaminación en el área, según Javier Franco, director del Observatorio de Logística en la Universidad Externado de Colombia y socio en Franco & Abogados.
Franco destaca que los problemas de seguridad en el Mar Rojo impactan significativamente a la industria marítima global. Los buques se ven obligados a navegar alrededor de África, a través del Cabo de Buena Esperanza, en lugar de usar el Canal de Suez hacia Europa. Aunque estos eventos parecen lejanos, especialistas como Lars Jensen advierten que tarde o temprano afectarán a América Latina.
Otro desafío grave para el sector es el narcotráfico, que utiliza estrategias cada vez más sofisticadas para ocultar sustancias ilegales en buques mercantes. Estas técnicas incluyen adherir dispositivos conocidos como ‘parásitos’ o ‘torpedos’ al casco del buque bajo la línea de flotación para evitar su detección. También se utilizan métodos como subir paquetes con sustancias prohibidas por el costado del buque mientras está en puerto. Estas prácticas evolucionan constantemente y representan una amenaza persistente para la Seguridad Marítimo-Portuaria.
El contrabando, el tráfico ilegal de personas y de armas son otras amenazas que requieren atención urgente y coordinada entre países y entidades internacionales. Más allá de los actos terroristas y delitos, el transporte marítimo enfrenta riesgos propios de la navegación. Un ejemplo es el colapso del puente de Baltimore, causado por el portacontenedores “Dali”. Javier Franco enfatiza que el riesgo es inherente a la operación marítima, ya que el mar presenta desafíos únicos y significativos para el ser humano.
Las entidades internacionales han desarrollado normativas para enfrentar estas amenazas. La Organización Marítima Internacional (OMI) creó el Convenio SOLAS (Safety of Life at Sea), que aborda aspectos de seguridad en la actividad marítima. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EE. UU., se implementó el Código PBIP (Protección de Buques e Instalaciones Portuarias), enfocado en estrategias de prevención y protección.
A pesar de estos avances, existen áreas para mejorar. La Organización de los Estados Americanos (OEA) ha implementado estrategias de Seguridad Marítimo-Portuaria en varios países, como Guatemala, fomentando la colaboración y coordinación interinstitucional para identificar y abordar amenazas específicas. En Colombia, la lucha contra el narcotráfico ha llevado a la adopción de medidas como inspecciones subacuáticas antes del zarpe, uso de drones y escáneres, y la optimización de comunicaciones entre tripulación y personal en tierra.
Es crucial revisar constantemente los planes de seguridad de buques y puertos, así como los procedimientos de acceso y carga. La tecnología, como los escáneres, mejora los procedimientos de inspección. Javier Franco destaca la importancia de considerar la gran cantidad de amenazas que afectan al sector marítimo y la necesidad de desarrollar buenas prácticas de seguridad adicionales para optimizar la colaboración con autoridades en la cadena logística.
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